
Adriana Geymonat, la "Dama de la Cordillera": la mujer que completó las seis rutas históricas del Cruce de los Andes
La docente platense se convirtió en la primera mujer y en la primera persona en el mundo en completar las seis rutas históricas del Cruce de los Andes realizadas por el general José de San Martín.
Desde Yapeyú, donde participa de los homenajes al Libertador, habló con Radio Verdad y repasó su experiencia, su pasión por la historia y el desafío de llevar el legado sanmartiniano a distintas instituciones.
Adriana Geymonat, conocida como la “Dama de la Cordillera”, continúa llevando adelante una historia personal marcada por la pasión por la figura del general José de San Martín y por el compromiso de mantener viva su historia.
Docente oriunda de La Plata, Geymonat hizo historia al convertirse en la primera mujer y la primera persona en el mundo en completar las seis rutas históricas del Cruce de los Andes realizadas por San Martín, una travesía que implicó recorrer los caminos que formaron parte de la campaña libertadora.
Actualmente se encuentra en Yapeyú, tierra natal de San Martín, donde participa de los actos oficiales en homenaje al prócer.
“Tuve la suerte de izar en el pabellón nacional. Hubo un pequeño acto con las autoridades de Yapeyú y a las 15 horas tenemos el acto protocolar, donde hacen el homenaje los Granaderos, y después el desfile, que lo inicio yo. Estoy muy emocionada por estar en la tierra donde nació San Martín”, contó en diálogo con Radio Verdad.

La emoción, además, tiene un significado especial para la docente, que desde pequeña desarrolló una profunda admiración por la historia argentina.
“Desde chica siempre me gustó la historia y mis padres nos inculcaron el valor por la patria”, expresó.
Pero su tarea no se limita a las grandes travesías. Geymonat también busca acercar la historia de San Martín a distintos ámbitos y públicos.
“He estado hasta en servicios carcelarios llevando la historia de San Martín y me doy cuenta de que hay mucho desconocimiento. Para mí es una tarea cumplida cuando puedo llevar esas historias a todas las instituciones que me invitan”, sostuvo.

Del miedo a los caballos a un vínculo inseparable
Una de las experiencias que más recuerda de sus travesías por la Cordillera fue, paradójicamente, el momento en que tuvo que enfrentarse a uno de sus mayores temores: los caballos.
“Cuando conocí el caballo me dio pánico. Los baqueanos me dijeron que tenía que cabalgar, pero me quedé paralizada. Les pregunté si lo podía hacer caminando, pero me dijeron que no”, relató.

En medio de aquella situación, ocurrió un momento que Geymonat recuerda especialmente.
“Me quedé mirando el caballo, que estaba en la otra punta, y el caballo se fue acercando y apoyó su cabeza en mi pecho. Me quedé paralizada y el baqueano me ayudó a subir. Me dijo que confiara en el animal”, contó.
Con el paso de los días, aquel miedo terminó transformándose en un vínculo profundo.
“Vencí el miedo y después de tantos días de cabalgata, el día que tenía que dejar el animal lloraba porque no quería dejarlo. Se genera un vínculo muy importante”, recordó.
El legado de San Martín, más allá de los Andes
Tras completar las seis rutas históricas del Cruce de los Andes, Adriana Geymonat asegura que su recorrido todavía no terminó.
La docente contó que recientemente concluyó también una recorrida vinculada a la vida de San Martín y su familia por América y que ya proyecta nuevos destinos en Europa.
“Estoy muy emocionada por la distinción de Naciones Unidas. Terminé con la recorrida de San Martín con su familia por América y tengo previsto ir a Europa a hacer toda la recorrida por España, Londres, Escocia, donde apoyó la independencia de ese país, y de ahí a Bruselas para luego ir a Francia”, señaló.
Su historia combina aventura, investigación, enseñanza y una profunda vocación por mantener presente el legado de uno de los grandes protagonistas de la historia argentina.

Desde las alturas de la Cordillera hasta Yapeyú, Geymonat continúa recorriendo los caminos de San Martín con un objetivo que, según sus propias palabras, va mucho más allá de completar una travesía: hacer que su historia siga llegando a nuevas generaciones y a lugares donde todavía existe mucho por conocer.