
Alarma educativa: Estudiantes argentinos pierden el equivalente a un año de escolaridad primaria por ausentismo
Un informe revela que los alumnos faltan un promedio de 30 días al año, lo que reduce el tiempo efectivo de clase y acumula un impacto devastador a lo largo de la trayectoria escolar.
El tiempo de enseñanza en Argentina se encuentra en jaque. Según el lapidario informe “Tiempo escolar: evidencia internacional y diagnóstico para la Argentina”, elaborado por Cecilia Veleda (CIPPEC), Tomás Besada y Martín Nistal (Argentinos por la Educación), el ausentismo estudiantil en el nivel primario es una problemática de magnitud que está costando a los alumnos el equivalente a un año completo de escolaridad al finalizar el ciclo.
Los datos, estimados a partir de información pública de jurisdicciones como CABA, provincia de Buenos Aires y Mendoza, son contundentes: si bien los calendarios escolares establecen en promedio unos 185 días de clase, los estudiantes faltan cerca de 30 días anuales. Esta cifra reduce el tiempo efectivo de escolarización a unos 155 días, representando una pérdida del 17% del tiempo previsto.
El impacto se agrava al proyectarse en toda la primaria (6 o 7 años): si este nivel de inasistencias se mantiene, los alumnos pierden aproximadamente 195 días de clase, lo que se traduce en la pérdida de un ciclo lectivo entero.
El ausentismo, principal preocupación
El estudio subraya que el tiempo escolar es una condición central para el aprendizaje, pero en Argentina se ve erosionado no solo por el ausentismo estudiantil, sino también por el ausentismo docente, los paros, las suspensiones de clases por problemas de infraestructura o climáticos y otras interrupciones.
De hecho, el ausentismo estudiantil es percibido como el principal problema por los directores de escuelas primarias. De acuerdo con las pruebas Aprender 2023 de 6° grado, casi la mitad (49,3%) de los directores lo considera el factor que más afecta los procesos de enseñanza y aprendizaje, por encima de otros factores como las dificultades de convivencia o la falta de recursos.
El ausentismo docente también suma un factor crítico. Argentina se ubica entre los cuatro países donde esta problemática es más sensible, con un 48,9% de los directores argentinos que considera que limita el aprendizaje, según datos de PISA 2022. A esto se suman, además, los paros, que en 2024 promediaron 13 días a nivel nacional.
Falta de monitoreo y propuestas
El informe advierte sobre una grave falencia a nivel de gestión: la Argentina carece de un sistema nacional integrado y público que permita monitorear de manera continua la asistencia de estudiantes y docentes. La información disponible es fragmentada, lo que impide un diagnóstico completo y la comparación entre jurisdicciones. En contraste, países como Chile y Uruguay cuentan con sistemas de información nominal digital que permiten un seguimiento diario y preciso.
Los especialistas enfatizan la urgencia de actuar. “No podemos tirar la toalla y banalizar la importancia de cada hora de clase”, afirma Cecilia Veleda, coautora del informe, destacando la necesidad de proteger el tiempo neto de enseñanza y aprendizaje.
Si bien la evidencia internacional sugiere que aumentar el tiempo de clase puede mejorar los aprendizajes, especialmente en contextos vulnerables, los autores advierten que no alcanza con ampliar el calendario: es necesario garantizar el uso efectivo del tiempo en el aula.
“Proteger el tiempo de aprendizaje tiene que ser una responsabilidad compartida y urgente”, sostiene Cristina Carriego, doctora en Educación, invitando a una alianza entre la escuela, la familia y el Estado para fortalecer el derecho a la presencia en las aulas.