
El homenaje a Mariana Córdoba parece haber abierto una pequeña disputa política e institucional en Villa Dolores
Durante la sesión del miércoles, el Concejo Deliberante avanzó con la imposición formal del nombre de Mariana Córdoba a una plaza de la ciudad.
Desde el cuerpo legislativo aclararon que lo realizado fue darle el marco legal correspondiente a una denominación y a un homenaje que ya habían sido impulsados e inaugurados previamente por el Departamento Ejecutivo Municipal.
Sin embargo, la forma en que se comunicó lo ocurrido terminó generando cierta confusión respecto de quién había tenido originalmente la iniciativa. El tratamiento en el Concejo tuvo una importante visibilidad y, por momentos, pudo quedar la impresión de que el homenaje había nacido allí.

Desde el Ejecutivo, en tanto, buscan dejar en claro que la plaza ya había sido inaugurada y denominada en homenaje a Mariana Córdoba, mientras que la intervención posterior del Concejo vino a completar el procedimiento institucional mediante la correspondiente ordenanza.
En definitiva, detrás de un reconocimiento sobre el cual aparentemente no existen diferencias, apareció una pequeña discusión acerca de quién impulsó el homenaje y quién terminó dándole formalidad legal.
Más allá de esa disputa por el protagonismo, quizás lo verdaderamente importante sea aquello en lo que ambas partes coinciden: el reconocimiento a Mariana Córdoba y la decisión de que su nombre permanezca en un espacio público de Villa Dolores.