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JORGE INGARAMO ADVIERTE QUE LA ARGENTINA YA ESTÁ EN RECESIÓN: "LA ECONOMÍA NO SE MUEVE"

El economista Jorge Ingaramo analizó en diálogo con Radio Verdad la situación económica de la Argentina, los últimos indicadores de actividad, la caída del consumo y las dificultades que atraviesan las empresas.

JORGE INGARAMO ADVIERTE QUE LA ARGENTINA YA ESTÁ EN RECESIÓN: "LA ECONOMÍA NO SE MUEVE"

El economista Jorge Ingaramo analizó en diálogo con Radio Verdad la situación económica de la Argentina, los últimos indicadores de actividad, la caída del consumo y las dificultades que atraviesan las empresas.

Según sostuvo, los datos disponibles muestran que el país ya se encuentra en una recesión técnica y que un eventual repunte puntual no alcanzaría para revertir la tendencia.

“La recesión técnica ya está”, afirmó Ingaramo, al referirse a los indicadores publicados por el INDEC. Explicó que la actividad económica registró una caída del 0,6% durante el segundo trimestre y que, después del retroceso de julio, la recuperación de agosto fue de apenas el 0,1%. Además, señaló que la actividad de agosto se ubicó un 1,7% por debajo de la registrada en el mismo mes del año anterior.

Para el economista, estos números permiten sostener que la economía atraviesa una etapa recesiva. Al explicar el concepto, recordó que técnicamente se habla de recesión cuando se registran dos trimestres consecutivos de caída del Producto Bruto Interno (PBI). En ese sentido, indicó que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) permite observar la evolución de la actividad y advirtió que los datos disponibles no muestran una recuperación suficiente.

Una mejora limitada y concentrada en algunos sectores

Ingaramo reconoció que durante septiembre aparecieron señales que podrían indicar una pequeña mejora, aunque aclaró que no serían suficientes para compensar las caídas anteriores.

Según explicó, esa recuperación estaría vinculada principalmente con los préstamos en dólares habilitados por el Banco Central y con cambios en la forma de computar los encajes bancarios, medidas que habrían permitido una leve expansión del crédito.

“Eso significó una expansión leve del crédito que sobre todo el crédito prendario”, señaló. Como consecuencia, mencionó un aumento de las ventas de motos, automóviles y utilitarios.

Sin embargo, advirtió que la situación continúa siendo desfavorable para otros sectores. En particular, se refirió a las caídas de la industria manufacturera y del comercio mayorista y minorista, actividades que tienen una incidencia directa en el mercado interno.

Cierre de empresas, despidos y caída del consumo

Al describir cómo impacta la recesión en la vida cotidiana, el economista enumeró una serie de dificultades que, según manifestó, vienen afectando a la actividad económica.

“Se cierran las empresas, aumenta la informalidad laboral, despiden gente, hay chequera rechazada, hay un sobreendeudamiento que impide el consumo”, expresó.

Ingaramo remarcó que el consumo representa aproximadamente el 75% del PBI y sostuvo que su debilitamiento impide impulsar una recuperación económica más amplia.

En ese contexto, planteó una contradicción entre el desempeño del sector externo y la realidad del mercado interno. Si bien reconoció el crecimiento de las exportaciones y la existencia de un saldo comercial positivo, consideró que esos resultados no se traducen necesariamente en mayor consumo o inversión.

“Aunque usted tenga un crecimiento del 21% de las exportaciones y un saldo comercial muy positivo, ese saldo comercial no va a parar ni al consumo ni a la inversión, sino que va a parar al canuto”, afirmó.

Al profundizar sobre este punto, explicó que el superávit externo está relacionado con el precio y el aumento de la producción de petróleo, el crecimiento del sector agropecuario y la minería, además de las expectativas vinculadas con Vaca Muerta. Sin embargo, sostuvo que esos ingresos no alcanzan por sí solos para dinamizar la economía doméstica.

Crédito caro y dificultades para refinanciar deudas

Otro de los aspectos señalados por Ingaramo fue la falta de crédito accesible para las familias y las empresas. Según planteó durante la entrevista, el financiamiento continúa siendo escaso y costoso, mientras que las operaciones crediticias se concentran principalmente en bienes que pueden utilizarse como garantía prendaria, como autos y motos.

“El crédito es escaso y solamente va a comprar algunos bienes donde la garantía prendaria le permite al banco prestar”, explicó. En cambio, consideró que no se observa una mejora significativa en las posibilidades de consumo habitual de la población.

También manifestó preocupación por las dificultades para afrontar las deudas. En ese sentido, mencionó información que, según aclaró, no cuenta con mediciones concluyentes, pero que indicaría problemas incluso entre personas que habían accedido a refinanciaciones bancarias.

“Yo no puedo creer que las refinanciaciones… que las propias refinanciaciones que han hecho los bancos ya han caído”, señaló, al advertir que algunos deudores podrían no haber podido cumplir tampoco con los nuevos compromisos asumidos.

El impacto de Brasil y las repercusiones en los mercados

Ingaramo también analizó la situación política de Brasil y las posibles consecuencias económicas de los acontecimientos relacionados con Jair Bolsonaro.

En su opinión, por el momento no se observan repercusiones económicas directas que puedan establecerse con claridad, aunque consideró que existe un problema institucional importante. También sostuvo que los mercados habían recibido negativamente el triunfo de Lula da Silva, aunque describió al presidente brasileño como un dirigente pragmático y negociador.

El economista puso el foco en la depreciación del real brasileño y su impacto sobre la competitividad comercial. Explicó que, mientras Brasil devalúa su moneda y la Argentina no acompaña ese movimiento, los productos brasileños ganan competitividad frente a los argentinos.

“Al estar debilitado el real, claramente la competitividad de Brasil respecto a Argentina mejora”, afirmó.

Además, señaló que esa situación podría ampliar el déficit comercial argentino con Brasil. Respecto de las bajas de las acciones argentinas en Nueva York y el aumento del riesgo país, manifestó que no encontraba una relación directa y clara con el resultado electoral brasileño y consideró que podía tratarse de una sobrerreacción de los mercados.

“No se arregla en 15 días”

Ingaramo insistió en que una mejora puntual de la actividad no modificaría necesariamente el escenario económico general.

“Que haya habido un pequeño rebote en septiembre no creo que cambie la tendencia recesiva de la economía”, sostuvo.

El economista también cuestionó que el superávit comercial pueda traducirse automáticamente en una recuperación del consumo y la inversión, y remarcó que la situación requiere medidas capaces de reactivar la actividad.

 

 

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