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Kits fotovoltaicos transforman la vida de familias en parajes de difícil acceso

La Provincia finalizó la etapa piloto del programa Usuarios Dispersos Remotos (UDiR) con la instalación de 41 kits fotovoltaicos en parajes rurales de los departamentos Pocho y San Alberto Se trata de sistemas autónomos de energía solar con baterías de almacenamiento que garantizan suministro continuo incluso en días sin sol.

Kits fotovoltaicos transforman la vida de familias en parajes de difícil acceso

La Provincia finalizó la etapa piloto del programa Usuarios Dispersos Remotos (UDiR) con la instalación de 41 kits fotovoltaicos en parajes rurales de los departamentos Pocho y San Alberto Se trata de sistemas autónomos de energía solar con baterías de almacenamiento que garantizan suministro continuo incluso en días sin sol.

Pocho y San Alberto, Traslasierra.

El Programa de Usuarios Dispersos Remotos (UDiR), impulsado por la Subsecretaría de Infraestructura Eléctrica, concretó la instalación de kits fotovoltaicos en diez parajes de los departamentos Pocho y San Alberto, en la región de Traslasierra, llevando por primera vez energía eléctrica a 41 familias que residen en zonas donde la extensión de la red convencional era inviable.

Estos kits de energía solar incluyen paneles, sistemas de baterías y equipamiento esencial para alimentar heladeras, televisores y permitir la carga de celulares, asegurando un suministro continuo incluso durante varios días sin sol.

La iniciativa se concentró en comunidades dispersas y de difícil acceso como El Medanito, El Vallecito, La Patria, Las Oscuras, Los Medanitos, Los Quebrachitos, San Tiburcio, Pinas, Santa Rosa de Chancaní y La Cortadera.El impacto de la energía en la vida cotidiana

Para los beneficiarios, la llegada de la electricidad representa una transformación radical, especialmente por la posibilidad de contar con una heladera.

Karina Carbajal, de Los Medanitos, compartió su alegría: «Estoy muy contenta. Tengo problemas de salud, soy diabética, tengo a mi papá de 95 años, y no podía vivir sin una heladera. Fundamentalmente la heladera es lo primordial: guardar carne, alimentos, medicamentos. Es una alegría tremenda».

Ramona Pereyra coincidió en la importancia de la conservación de alimentos: «Me cambió la vida poder tener una heladera para conservar la carne en buen estado para mis hijos y nietos». Desde La Cortadera, Lorena Luján sintetizó la magnitud del cambio: «Gracias infinitas. Lo que teníamos era un mechero y llegar a esto es muy mucho».Sostenibilidad y Arraigo

Ezequiel Turletto, subsecretario de Infraestructura Eléctrica, destacó el éxito del UDiR: «El programa nace para acompañar a familias en zonas de difícil acceso donde no tienen acceso a la red convencional. Con las nuevas tecnologías como los sistemas fotovoltaicos y baterías, les proveemos energía a los vecinos en lugares donde nunca tuvieron, la posibilidad de contar con heladera que permite mantener alimentos y medicamentos. Garantizar energía de manera sostenible es un éxito para nosotros».Próximos pasos

El programa UDiR proyecta una ambiciosa segunda etapa que busca alcanzar a 300 nuevos usuarios dispersos, focalizando la intervención en el norte provincial, donde la demanda insatisfecha es alta.

«Terminamos de instalar 41 kits en lugares muy inhóspitos y estamos pensando en 300 nuevos para darle a las familias que no tienen energía esta posibilidad», afirmó Turletto.

Esta política energética, que busca reducir las asimetrías entre las grandes ciudades y el interior, es parte de un plan integral de modernización de la infraestructura eléctrica provincial. «Conectamos al interior del interior e iluminamos el futuro», concluyó el subsecretario.

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